Investigación de la Escuela de Posgrado de la Universidad Continental revela que, pese a un incremento del 165 % en el presupuesto educativo entre 2012 y 2024, indicadores clave como analfabetismo, infraestructura escolar y calidad de aprendizaje muestran avances marginales e incluso retrocesos.

Entre 2012 y 2024, el presupuesto destinado a educación en el Perú pasó de S/ 18,438 millones a S/ 48,857 millones, un crecimiento del 165 %. Sin embargo, los resultados en el aula no reflejan ese esfuerzo fiscal. La investigación «Incrementos con lastres: por qué la educación se hunde pese a tener más presupuesto», elaborada por los investigadores Fernando Barrios Ipenza, Enrique Cornejo Ramírez, Ruben Espinoza Rojas y Jaime Sobrados Tapia.
El estudio, desarrollado desde la Escuela de Posgrado de la Universidad Continental, revela que la tasa de analfabetismo en mayores de 15 años apenas se redujo de 6.2 % a 4.7 % en más de una década. Más alarmante aún: la proporción de locales escolares con acceso simultáneo a agua, saneamiento y electricidad retrocedió de 39.2 % en 2014 a 29.4 % en 2023. Es decir, 7 de cada 10 escuelas carecen de estos servicios básicos.
Los resultados en pruebas PISA —principal referente internacional— muestran una mejora sostenida en Lectura (+24 puntos), pero Matemáticas cayó de 400 puntos en 2018 a 391 en 2022, evidenciando una «brecha de efectividad» entre lo que se gasta y lo que se logra.
La investigación también identifica factores de gobernanza que explican esta desconexión: la permanencia promedio de un ministro de Educación en el período fue de apenas 201 días —menos de 7 meses—, y entre 2020 y 2024 se redujo a aproximadamente 4 meses.
No obstante, el estudio no solo diagnostica problemas. Identifica intervenciones que sí funcionan, como la Jornada Escolar Completa (JEC) y el Acompañamiento Pedagógico Multigrado, que han demostrado impactos positivos en escuelas urbanas y rurales, respectivamente.
«El problema no es cuánto gastamos, sino cómo y dónde lo gastamos. Necesitamos pasar de un enfoque de incremento presupuestal a uno de eficiencia del gasto, focalizando los recursos en las zonas con mayores rezagos y manteniendo las intervenciones que sí rinden frutos», señaló Enrique Cornejo Ramírez.
Accede a la investigación en el repositorio de la universidad o haciendo clic aquí.






